Como parte de la integración con la naturaleza y sus ritmos, la pedagogía Waldorf vive en conexión directa y enraizada con las estaciones del año, y así, las niñas y niños mantienen la conexión con el fluir del año: el florecer y la expansión de la primavera, el calor y alegría del verano, el recogimiento y abrigo en el invierno, y como en esta ocasión, el tiempo de cosecha y trabajo con la tierra, propia del otoño

Y como lo que se vive es lo que se impregna verdaderamente en la persona, sólo hay una manera de acompañar un aprendizaje tan importante como el del transcurrir de la naturaleza: experimentándolo. Y por supuesto, creando en el interior de las niñas y niños unos recuerdos tan amorosos y llenos de sentimiento, que no olviden de dónde venimos, y a quién debemos la grandeza de donde estamos: a la Madre Naturaleza. Es ella quien en la jornada de la excursión nos ha mostrado cómo se produce el aceite, y nos ha permitido coger aceitunas de los olivos, aplastarlas, sacar el jugo y después de verlo, probarlo y saborear un delicioso aceite ecológico.

También las niñas y niños han descubierto de dónde vienen las setas, tan presentes en esta época, y cómo se cuidan y tratan para que crezcan y aparezcan cocinadas en nuestros platos.

Gracias a Setacor, por abrirnos su espacio y mostrarnos una manera de trabajar con lo que la Naturaleza nos ofrece, de una manera respetuosa y consciente

Para más información: http://www.setacor.com/