EL MIEDO, una Emoción Interesante

EL MIEDO, una Emoción Interesante

Aún hoy, la emoción predominante en nuestras relaciones vinculares, es “el miedo”, miedo a perder…miedo a no tener…miedo a ganar…miedo a dejar de ser…miedo a estar solo…miedo a no ser aceptado….miedo a no ser querido….miedo a que me quieran y acepten….miedo a defraudar, miedo a que me engañen, miedo a que me convenzan, miedo a ser estafado, miedo a que manipulen, miedo a no estar a la altura de las expectativas, miedo al fracaso, miedo, miedos, miedos….y más miedos.

A primera vista hemos de admitir que este problema y todas sus consecuencias, están relacionadas con nuestra vida desde un principio. No olvidemos que el mundo en que vivimos es la consecuencia de nuestras propias causas, y una consecuencia de ello es “enfadarnos con la realidad” en el mejor de los casos, generalmente suele ser con quien tenemos en frente, al cual acusamos de nuestras incapacidades de reacción ante lo que sucede, y es aquí donde aparece la agresividad. Esta, es la gran máscara del Miedo.

Es por esto que focalizáramos más nuestra atención en la dinámica de aceptar lo que está sucediendo, por una parte, y por otra poder ver que es lo que nos pasa “con aquello que sucede”, no “con quienes interviene en lo que sucede” en primera instancia el miedo desaparece y en segunda instancia separamos el “hecho” del “sujeto”.

Cuando podemos hacer esto, nos es posible ver y darnos cuenta que lo que nos hace daño y por lo cual nos sentimos amenazados, y por tanto temerosos, son nuestras actitudes o las de los demás, y que ni el otro ni nosotros somos una amenaza real.

¿Pero qué es lo que hace que haya ciertas actitudes que nos pongan en alerta? Nuestra situación presente y nuestras circunstancias actuales son consecuencias de vivencias y decisiones pasadas. Es decir, la mayor parte de nuestros tormentos o miedos, con sus correspondientes agresividades o parálisis, no emergen del presente, sino de la tendencia de nuestra mente pensante a obsesionarse con situaciones desagradables que hemos vivido en el pasado o imaginar que algo terrible nos sucederá en el futuro.

En este proceso mental lo que nos impide participar plenamente del presente, del aquí y ahora, y experimentar de manera espontánea las emociones profundas y el goce que nos ofrece la vida a cada momento, siendo capaces de separar el “objeto” del “sujeto”; y así poder decirle al otro que tal o cual actitud o manera nos hace daño, teniendo en cuenta que es una “actitud del otro” la que despierta daños anteriores no sanados, y no es “el otro” quien me daña.

Esta manera de posicionarnos entre la vida nos permite reducir nuestro sufrimiento y maximizar el disfrute en el momento presente, es importante aceptar la realidad tal cual y como se nos presenta, ya que lo que sucede “per se” no es ni malo ni bueno, simplemente es. Es nuestra relación y como nos dejamos afectar lo que revela nuestro mapa de creencias, nuestras manifestaciones simbólicas internas o las imposiciones de cómo deberían ser las cosas.

Tenemos que tener en cuenta otro punto fundamental que rige todo cuanto existe en el universo: “la generación espontánea no existe” ¿Esto qué quiere decir? Sencillamente que de cada uno va a salir lo que hay dentro, aunque no se sepa que está. De un pozo lleno de hiel no puede salir miel….

Suele ser habitual escuchar “es que tú me sacas lo peor que llevo dentro”…y nos enfadamos con el otro, perdiendo el tiempo, ya que lo óptimo y eficaz sería solucionar eso tan detestable que se lleva dentro, para que en un momento dado, ante una situación similar no aparezca y no haya sufrimiento…Pero claro  eso lleva implícito: 1º hacerse cargo que “eso que me sale” es mío, de mi propia cosecha y vivencias, 2º que el problema es “lo que me sale de dentro” NO el otro, 3º que hay que ponerse a solucionar y sanar “eso que me sale el otro me saca”, algo que lleva tiempo y esfuerzo…cosas que no todo el mundo está dispuesto a hacer, ya que es más fácil culpar al otro.

Pero si nos sobreponemos al Miedo de enfrentarnos a esos oscuros recovecos y los sanamos y solucionamos lograremos sentir en el momento presente más libertad, sintiendo el disfrute de vivir lo espontáneo que habita en nuestro ser, siguiendo los impulsos del corazón y del alma, en vez de reaccionar impulsivamente por dolores antiguos.

 

Por Daniel Altendorff

La pandemia del coronavirus – Una crisis global y sistémica  – Florencio Herrero, Médico

La pandemia del coronavirus – Una crisis global y sistémica – Florencio Herrero, Médico

Dentro de la Pedagogía Waldorf, encontramos la medicina antroposófica.

René Vargas – Del ejercicio respiratorio según la Doctora Hauschka

Coronavirus, el virus que pone “el mundo patas arriba”

 De un día para otro se han tambaleado los cimientos que sostienen la sociedad actual en campos básicos como la salud, la economía, lo social, la educación etc. La pandemia surgida por el coronavirus tiene un alcance global, no solo desde el punto de vista epidemiológico y sanitario,  sino también como crisis sistémica que afecta a todos los ámbitos de la vida del hombre y de la sociedad.

La estrategia desarrollada por el sistema convencional es una estrategia bélica y centrada exclusivamente en la victoria sobre la propagación del virus.  Esta estrategia es el resultado de una visión reduccionista centrada solo en el agente desencadenante de la enfermedad.

Cabe preguntarse si ante una crisis global y sistémica es suficiente una respuesta basada en una visión y estrategia reduccionista, aunque en principio sea necesaria. Un análisis calmado y sereno  de los antecedentes, el inicio y el desarrollo de la enfermedad revela que hay otras variables, factores y ámbitos que juegan un papel en la misma más allá del virus como único centro de atención.

¿Existen otras formas o métodos para ampliar y observar esta situación más allá de la visión reduccionista mayoritariamente impuesta hasta ahora?   ¿Disponemos de referencias que puedan abrir un horizonte de perspectivas transversales, integrales y globales? ¿Pueden desarrollarse estrategias de actuación multilaterales, interdisciplinares, colaborativas con un alcance más profundo y de futuro y no solo paliativas?

 

La clave de la respiración

Al examinar la sintomatología que ocasiona la infección por el coronavirus se observa que la afectación principal es en las vías respiratorias. Curiosamente encontramos además otros síntomas que se manifiestan en los sentidos y a nivel digestivo. Los pacientes cuentan  síntomas tales como pérdida del olfato (anosmia) y del gusto (ageusia). Igualmente están reconocidos síntomas digestivos como trastornos ocasionados por el virus: anorexia o falta de apetito, vómitos, dolor abdominal o diarrea. En este ámbito la anorexia y la diarrea son muestra clara que la digestión y de paso la relación con el mundo de los alimentos está perturbada.

Esta preferencia del virus por las vías respiratorias y la respiración es un fenómeno interesante y sobre el que merece la pena focalizar la atención para no centrarse únicamente en el virus. Para hacerlo se necesitan unas referencias fisiológicas y antropológicas ampliadas como nos la ofrece la antropología antroposófica.

La respiración junto con la circulación constituye el conjunto de las funciones rítmicas en el organismo humano. En la antropología antroposófica a este conjunto de funciones se le denomina el sistema rítmico y con el sistema neurosensorial y el sistema metabólico-motor conforman la organización trimembrada del organismo humano.

Funcionalmente la respiración consiste en una alternancia entre inhalación y exhalación. Así se origina lo que conocemos como ritmo respiratorio. Tomando esta dinámica como modelo se pueden encontrar en el hombre otras respiraciones o interacciones entre el mundo interior y exterior. Este es el caso de la percepción en el campo del sistema neurosensorial, respiración sensorial, y de la digestión en el campo del sistema metabólico, digestión nutricional.

Teniendo en cuenta los diferentes síntomas y basándonos en las tres respiraciones mencionadas anteriormente podemos concluir que el coronavirus  perturba básicamente la respiración entendida esta más allá de lo que es la respiración únicamente pulmonar.

La respiración en todo su alcance

Si ahora trasladamos la respiración como proceso en el organismo humano a otros ámbitos, lo primero que se pueda comprobar es como la respiración, como proceso mediador/integrador, está actualmente quebrantada en muchos niveles y relaciones: entre el hombre y el mundo espiritual, entre el hombre y el planeta, entre el hombre y los diferentes reinos, mineral, vegetal y animal, entre los hombres entre sí. La vida materialista, la crisis del planeta, la destrucción del mundo vegetal, la destrucción de hábitat animal y el maltrato a los animales, o la deshumanización, son situaciones conocidas y motivo de preocupación en muchos sectores de la sociedad actual.

Respuesta integral a una crisis sistémica

Una vez superada la fase crítica de la pandemia debemos buscar soluciones integrales en correspondencia con los desafíos amplios y profundos que esta crisis plantea al hombre y a la humanidad.

Una idea matriz para desarrollar estrategias transversales es el diagnóstico planteado del “quebrantamiento respiratorio” que origina rupturas en las interrelaciones a diferentes niveles. Justamente este puede ser el sentido que subyace detrás de esta epidemia,  que al mostrárnoslo puede despertar en nosotros el sentimiento de que formamos un conjunto interdependiente en muchos niveles y la tarea reside en recuperar una respiración en todo su alcance que posibilite activar  fuerzas sanadoras en todas las relaciones. De muchas iniciativas espontáneas que surgen en estos días, como los aplausos, se puede hacer una lectura en este sentido, es decir, recuperar en diferentes formas y ámbitos las relaciones humanas: apoyo y reconocimiento a los diferentes profesionales que ayudan a los enfermos, acciones de solidaridad, empatía compasiva con los enfermos y afectados etc.

 

Dentro de la Pedagogía Waldorf, encontramos la medicina antroposófica.

René Vargas – Del ejercicio respiratorio según la Doctora Hauschka

Recomendaciones concretas en diferentes campos y niveles  

Acorde con la hipótesis de la afectación de la respiración en todo su alcance, las acciones a realizar tienen que tener el objetivo de recuperar/sanar este proceso rítmico interactivo en los diferentes campos y niveles.

La dificultad reside en primer lugar en contemplar la respiración en un alcance más amplio, diverso y sutil. Así en el mundo convencional de hoy se describe la respiración a nivel fisiológico como un intercambio gaseoso, es decir desde un punto de vista físico y químico. En la antropología antroposófica el proceso respiratorio es el instrumento para un intercambio de fuerzas entre el hombre y el entorno. Sirva como ejemplo la importancia que tiene para la salud en general y para el sistema inmunitario en particular la respiración lumínica como se reconoce cada vez más. Esto puede ser un factor que explique porque estos procesos víricos que afectan a la respiración son más frecuentes en otoño/invierno justo cuando esta respiración lumínica está más dificultada por las condiciones climatológicas.

Se trata por lo tanto de proponer actividades que tienen en cuenta este componente cualitativo-sutil de la respiración en todos los niveles y ámbitos:

A Nivel Corporal Y En Relación Con Las Tres Respiraciones Descritas:

  1. Respiración nutricional: A nivel digestivo se observa como cada vez hay más problemas de alergias e intolerancias como muestra de una débil respiración con los alimentos que ingerimos. En este ámbito es importante y necesario que elijamos unos alimentos que procedan de una agricultura ecológica o biodinámica que utiliza métodos de cultivo sin químicos apoyando la fertilidad del suelo. Los alimentos cultivados con estos métodos no solo aportan unos nutrientes de mejor calidad, sino que por cualidades expresadas en el color, sabor u olor estimulan también los sentidos y otras funciones sutiles del organismo humano.  Para reforzar las funciones digestivas se pueden utilizar plantas amargas: alcachofas, raíz de genciana, aceitunas etc.
  2. Respiración pulmonar: A nivel respiratorio propiamente dicho, toda actividad física como andar, deportiva etc. que active la respiración; si esta actividad física se acompaña de ritmo o de música, por ejemplo como se hace cuando se baila, entonces el efecto se ve acompañado de sensaciones positivas a nivel emocional. Mencionar en este nivel  la euritmia como arte de movimiento donde este beneficio para todas las funciones rítmicas se intensifica por la ejercitación de un movimiento armonioso y bello.
  3. Respiración sensorial: A este nivel  existe hoy una saturación de estímulos sensoriales pero de una forma virtual a través de los medios tecnológicos. La tarea es vivificar todos los sentidos, sobre todo vista, oído, gusto, olfato, térmico a través de un contacto con la naturaleza y la percepción de  procesos naturales. A través de esta respiración sutil con los procesos exteriores se despiertan interiormente sensaciones agradables que tienen un efecto sobre la respiración, esta se regulariza y profundiza. Un paso más en esta dirección de la percepción es la ejercitación activa de la misma poniendo la atención en los fenómenos, fenómenos que pueden resonar interiormente revelando lo sutil que subyace detrás del mundo sensorial.

 

Medicamento 

Si se quiere recabar la ayuda de medicamentos para regular y activar las funciones rítmicas debemos buscar en sustancias naturales que por sus características y cualidades contribuyan a restablecer de nuevo la relación/respiración perturbada entre el mundo interior y exterior.  ¿Qué minerales o plantas pueden servir a cada uno de los ámbitos respiratorios: sensorial, respiratorio y digestivo?  Por el estudio del mundo mineral encontramos tres minerales que por sus relaciones específicas con cada uno de estos sistemas respiratorios pueden recuperar el equilibrio saludable en cada uno de estos ámbitos: El cuarzo o sílice para el sistema neurosensorial, el ferrum o hierro para el sistema respiración y el azufre o sulfur para el sistema metabólico.

En la medicina antroposófica disponemos de un medicamento conocido como Kephalodoron o Biodoron que a través de un proceso farmacológico especial logra una composición de estos 3 minerales. Originalmente este medicamento fue pensado para tratar la migraña o cefaleas pero el autor del presente trabajo piensa que puede ser un remedio para prevenir la infección del coronavirus basándose en la ratio terapéutica expuesta de una alteración de la respiración en los tres sistemas y que a través de estas tres sustancias terapéuticas que contiene se puede activar y recuperar.

El arte, la actividad artística origina beneficios tanto a nivel corporal, funcional, como anímico. Cuando se ejercita cualquier arte se agudizan habilidades sensoriales, motoras etc, al mismo tiempo que se mejora la autoestima, la confianza en sí mismo y el estado de ánimo. Desde el enfoque de la respiración, según sea el desequilibrio se pueden recomendar unos ejercicios u otros, o diferentes técnicas y artes para  activar los procesos respiratorios que equilibran. En este sentido actúa la arteterapia antroposófica.

 

Dentro de la Pedagogía Waldorf, también encontramos la medicina antroposófica.

René Vargas – Del ejercicio respiratorio según la Doctora Hauschka

A nivel anímico y social:

Existe una correspondencia entre respiración fisiológica y respiración anímica. Esta  nos explica como nuestros estados emocionales repercuten en la respiración y como desde esta también se pueden influenciar nuestros estados emocionales.

El miedo (miedo, estrechez, opresión) se ha convertido en un hábito en nuestro tiempo. Miedo al rendimiento, miedo al despido, miedo a los extranjeros, miedo a la soledad, miedo al clima, miedo financiero, miedo político, miedo a que nuestro hijo se vuelva adicto al juego y ahora el miedo al virus. El miedo no solo causa un resfriado psicológico, sino también físico. Calambres  y tensiones en el cuerpo y el alma,  tensiones y estrés, también físicamente. Esto origina un déficit de riego  en el  sistema circulatorio y un debilitamiento del sistema inmune.

La pregunta en este nivel es como nos fortalecemos interiormente, por un parte, pero por la otra como interactuamos con nuestro entorno social de una forma equilibrada, favoreciendo una respiración anímica. De todas las posibilidades que se ofrecen recomendamos los seis ejercicios preliminares (concentración o dominio del pensar, iniciativa o dominio de la voluntad, ecuanimidad  o dominio del sentir, positividad, liberación de prejuicios y equilibrio). Con respecto a la interacción con el entorno la Salutogénesis ha desarrollado el principio del sentimiento de coherencia, es decir el sentimiento que la relación con nuestro entorno es equilibrada.

A nivel espiritual

La Salutogénesis habla de la Resiliencia como un factor espiritual importante para mantener y recuperar la salud.  Existen muchos testimonios que no hay que relacionarlos con experiencias religiosas, pero quizá sea difícil para muchas personas hoy día considerar diferentes formas de prácticas espirituales que puedan reforzar a la persona en el ámbito anímico y físico. La pregunta que nos podemos hacer es ¿Cómo se  puede ayudar a las personas asustadas que no conocen la oración, la meditación o una actitud devocional y es posible que ni puedan entenderlas?

 

Abril 2020, Florencio Herrrero, Médico

 

Fiesta de la espiral en la escuela Waldorf Córdoba

Fiesta de la espiral en la escuela Waldorf Córdoba

La Tierra, este ser viviente que nos acoge, tiene su tiempo de vigilia y de sueño; como nosotros, su ritmo. Y ahora, en invierno, está más despierta que nunca, cuando los árboles están desnudos, cuando la nieve y el hielo cubren el suelo, cuando la mayoría de la vida en la naturaleza se detiene. Es entonces cuando, caminando hacia el solsticio de invierno, buscamos el calor que siempre está, la Luz que siempre brilla. Nos acompañamos, nos sentimos y nos recordamos que seguimos en armonía con la Madre Tierra, y las celebraciones son una manera de expresarlo.

Así, caminando hacia nosotros mismos, hacia lo que nos mueve desde dentro, en introspección y conexión sincera, podremos dar lo mejor que tenemos y cuidar los dones con los que venimos al mundo.

Por eso este martes desde la escuela Waldorf, la niñas y niños han caminado en espiral, con su Luz brillando, desde fuera hacia dentro, y desde dentro hacia fuera, y sin saberlo ni ponerlo en su consciencia, han recorrido junto a sus familias un camino al corazón, han encendido una vela y la han dejado luciendo mientras salían hacia fuera, al mundo. Porque sólo conectándonos con nosotros mismos y  podremos ofrecer lo que desde el amor se ha cultivado.

La emoción y el recogimiento de las familias ha impregnado la sala, y las niñas y niños se han llevado una preciosa vela encendida, con una Luz parpadeando en el interior de todas las personas que hemos asistido. Una amorosa manera de acercarnos al solsticio de invierno…

Las letras en la primaria Waldorf

Las letras en la primaria Waldorf

JANA CABRERA, PRIMARIA

Durante los primeros siete años de vida, el niño se dedica a conformar su cuerpo físico, todos sus órganos, es por ello que desde la perspectiva de la Pedagogía Waldorf , toda la etapa de infantil procura generar el ambiente más adecuado para que las niñas y niños no tengan interrupciones en este sentido: juego libre, material no estructurado, ritmos diarios, actividades artísticas, evitando la intelectualización y generando un aprendizaje basado en la imitación.

A partir del segundo septenio, coincidiendo con la caída de los dientes y otras muchas transformaciones externas e internas (sus ojos se hallan dirigidos al mundo exterior en actitud de expectación; la boca está cerrada y se abre a la palabra en su entorno: quieren que se les cuente qué cosas hay en el mundo, para qué sirven y qué funciones tienen; se sienten atraídas ya hacia el adulto.) comienza, en la Escuela Waldorf, el aprendizaje formal. Las niñas y niños están deseosos e impacientes de aprender del mundo, de conocerlo, comienzan a salir de su “etapa dorada” en la que estaban totalmente fusionados con su entorno sintiéndose un Todo con él.

No obstante, aunque comienza una etapa de interés hacia el mundo, de querer aprender de él, aún no se realiza de forma intelectualizada. En este segundo septenio, las niñas y niños comprenden el mundo desde la Belleza, desde su capacidad de Sentir, de vincularse con lo vivido, de acercarse al conocimiento a través de la emoción, la fantasía, la creatividad, la experiencia.

Es por todo ésto que la introducción del vocabulario, el conocimiento de las letras y la entrada a la lectoescritura se hace de forma vivencial y emotiva. Comenzamos con la historia de cada una de las letras, un cuento donde aparece un personaje, que posteriormente se encontrará en la pizarra y que “curiosamente” tiene la forma de la letra y su nombre comienza por ella (por ejemplo la “J” de Jirafa, será el dibujo de una Jirafa). En la Jirafa se descubre la letra “J”, y las niñas y niños dibujarán en sus cuadernos a esta Jirafa. De ésta manera hemos comenzado un vínculo emotivo, a través de la historia, y un vínculo visual y bello, a través de la imagen, ambas cosas conectadas.

Tras generar este acercamiento, toca vivenciarla, atraversarla por el cuerpo, “incorporarla”. La vivimos desde lo más grande a lo más pequeño, de lo global a los detalles.

Caminamos la letra en el suelo, la saltamos a la pata coja, a dos patas… con nuestro brazo elevado la dibujamos en el aire, en nuestra mesa con la mano, en la espalda de nuestro-a compañero-a y la trabajamos con diversos materiales (Agua, Arena, Lana, Semillas, Bloques de madera, cera de modelar, hilo de lana…) que intercambiaremos entre unos y otros. De ésta manera, buscamos Sentirla, introducirla a través de todos los sentidos posibles para que cada niño-a puede recogerla desde su propio lugar de aprendizaje (cada persona aprendemos desde uno o dos sentidos predominantes).

Cuando ya la hemos atravesado desde la vivencia, y nos hemos vinculado emocionalmente a ella (gracias a la historia y la imagen en la pizarra), podemos finalmente plasmarla en el cuaderno tal como la conocemos. Tras vivirla desde el mundo infantil, podemos llegar a su expresión mas abstracta.

Resulta hermoso ver la emoción de las niñas y niños en el aprendizaje de las letras, sus ganas de conocer canciones y retahílas donde aparecen, deseosos de escuchar una nueva historia, emocionados al expresar la letra con su gesto anímico (en el caso de las vocales), pidiendo voz para salir a escribirla en la pizarra, sintiendo cada uno de los materiales, intercambiándolos con sus compañeros-as, dibujando la imagen hermosa en su cuaderno, y finalmente plasmando la letra tal y como la conocemos los adultos.

No supone esfuerzo, no exige un trabajo arduo, es tan suave, paulatino, tan parte de su mundo (físico, emocional, creativo y fantástico), que el aprendizaje de las letras supone un paso armonioso y natural hacia el Mundo por conocer.

La mesa de estación: ha llegado el otoño

La mesa de estación: ha llegado el otoño

POR LUCÍA GONZÁLEZ POSADAS, MAESTRA DE INFANTIL

Después de un verano lleno de luz, calor, actividad, expansión, éste ha llegado a su fin y ahora mente y cuerpo nos piden viajar hacia el interior, llega el momento del recogimiento, de la calma, de detenerse, de escuchar.

En Córdoba las pocas lluvias del otoño han ayudado a madurar las flores y los frutos que con la sequía del verano no pudieron. La oscuridad de la noche se anuncia cada vez más temprano, parece que la naturaleza decae, aunque en realidad se está preparando para descansar el largo invierno y florecer la siguiente primavera.

Para ayudar a los niños/as a interiorizar el ritmo anual y hacerles partícipes de cómo va cambiando por el paso de tiempo, en la Pedagogía Waldorf, nos ayudamos de la mesa de estación.

¿Qué es una mesa de estación?
Es un lugar o un rincón (ya sea en casa o en la escuela) que nos brinda la oportunidad, a grandes y pequeños, de conectar con el ciclo anual y sus estaciones. Cuando traemos el mundo exterior al interior (ya sea en nuestro hogar o en nuestra escuela) creando una mesa de estación con colores y elementos naturales, sin el uso de las palabras, los niños/as aprenden a valorar y apreciar las muchas maneras en las que la naturaleza de su entorno se expresa y cambia, de ahí que puedan experimentar conscientemente el ritmo del año.

¿Qué elementos podemos incluir?
En primer lugar lo primero que debemos hacer es observar la naturaleza, dar paseos, salir al campo, al bosque, a la playa…pues observando la naturaleza sabremos qué elementos incluir de cada estación en nuestra mesa. Además anímicamente nos ayudará a deducir qué es lo que nuestro cuerpo y mente necesita en cada momento, solo tenemos que estar muy atentos.

Una mesa o estante especial de la clase. Este rincón siempre ha de ser el mismo, para que cree rutina y los niños y niñas sepan a dónde acudir cuando lo quieran visitar.

Telas: éstas se pueden colocar sobre la mesa o servir como un fondo. Lo ideal es que sean de colores y texturas suaves (algodón, seda, terciopelo,…). Los colores de las telas son muy importantes, pues vienen a expresar el estado de ánimo de la estación. Los colores más representativos para el otoño son el rojo, el marrón y el naranja.

Elementos naturales: se trata de esos elementos naturales más representativos de cada estación. Éstos pueden ser troncos, piñas, un florero con ramas o flores de temporada, bellotas, piedras preciosas,…También están los frutos que nos recuerdan, en este caso, que ya ha llegado el Otoño, esto es trigo, granada, calabaza,…

Figuras: hay muchas figuras que se pueden poner en la mesa de estación que reflejan el ritmo anual y las festividades que vivimos en nuestro entorno. En nuestra mesa de estación de Otoño de la escuela tenemos a Madre Tierra representando la gratitud de ésta ante la variedad de frutos que nos brinda esta estación. También están los gnomos, esos ayudantes especiales descritos en numerosos cuentos. Otro tipo de figuras podrían ser los animales de madera, de fieltro o lana cardada,… la imaginación y creatividad es infinita.

Arte: una postal o una acuarela de los colores de la estación también transmiten la belleza y sentir de la misma.
Una vela: las velas dan calidez a nuestro corazón además de alumbrarnos el camino. Una vela en una mesa de estación de Otoño nos alumbra el camino en este recogimiento donde la oscuridad se hace cada vez más visible. Ésta la encendemos cada día cuando al terminar el día contamos un cuento o un teatrillo relacionado también con la estación.

Otoño de luz menguante
de lluvia, viento y color
son tu capa y tu turbante.
Otoño menguante”

Es importante que los niños y niñas entiendan que los objetos están destinados para estar en este espacio, que no se pueden sacar de aquí para jugar, o mezclar con otros de otras estaciones. Además debemos tener en cuenta la edad de los niños y niñas, para ir de lo mesas simples a más complejas.

Por qué y cómo dejar a tus hij@s en el cole sin llorar

Por qué y cómo dejar a tus hij@s en el cole sin llorar

ARTÍCULO DE MARINA GARCÍA, MAESTRA WALDORF DE MATERNAL

¿Es tan importante acompañar a los pequeños en su adaptación al aula de maternal?

Esta es la etapa que necesita un cuidado más especial y más delicado con la separación del niño/a y su referente de apego seguro, ya que con menos de tres años el niño o la niña todavía no es consciente de su “yo”, es decir, todavía no es consciente de que es un ser independiente de su madre. De hecho no es hasta los tres años que se empieza a denominar a sí mismo o a sí misma “yo”, veréis que los niños y niñas menores de 3 años se denominan a sí mismos y sí mismas por su nombre o en tercera persona (esta edad es orientativa, ya que cada niño o niña es un universo entero y pueden empezar a denominarse “yo” con dos años y medio o con tres años y medio).

Por esta razón es que el niño o la niña hace un arduo trabajo cuando se queda solo o sola en el aula, ya que tiene que empezar a convivir con otros niños y niñas que no son sus hermanos o hermanas y tiene otra persona referente a la que acudir: tiene que sentir quién soy yo, dónde está y dónde acaba mi cuerpo y empieza el del otro…

Con menos de tres años una niña o niño es capaz de sentir la emoción que siente su madre, también su padre pero con menos intensidad. Cuántas veces habremos llegado enfadadas a casa por cualquier razón y acto seguido nuestro pequeño se ha puesto también de mal humor. O a la inversa, cuántas veces estamos radiante de felicidad y nuestra niña o niño también lo está.

Por este motivo cuidamos también mucho en la adaptación a las mamás y papás, que se sientan como en casa. Sabemos que dejan a su mayor tesoro y no es fácil dejarlo con una persona desconocida. De ahí la importancia de la adaptación y de las familias dentro del aula: para que se creen vínculos entre las familias y la maestra, y para la niña o niño sea como ir a casa de su tía, para que las familias confíen en que sus hijos o hijas van a estar bien atendidos, que la persona con quién se quedan es una persona en la que pueden confiar. Esa calma, esa confianza, esa seguridad se le transmite al niño o niña que así se quedará bien. Se lo transmitimos sin palabras, no son necesarias las extensas explicaciones a estas edades, ellas o ellos ya lo sienten sin necesidad de palabras ya que son muy sensitivas y sensitivos.

¿Se puede conseguir una separación sin llantos?

Por supuesto que sí. Pero también es normal y sano que se llore en el momento de la separación, si es necesario. Una separación cuesta: me cuesta a mí separarme de mi familia que vive en otra cuidad, imaginémonos a ellos y ellas que su mamá y su papá son su mundo. Esto también depende de la personalidad y el temperamento del niño o de la niña, de cómo haya pasado la noche, de muchos factores. Pero siempre es mejor que si lo necesita suelte y llore. Llorar es una de las pocas herramientas que todavía tiene para comunicar sus emociones. Es labor de la maestra comunicar a las familias cuándo ha dejado de llorar. Pero, si se alarga el llanto y se convierte en un llanto inconsolable, se avisará a la familia y que vuelva a por él o ella. Yo, como maestra, alguna vez que ,ya avanzado el curso, una niña o niño ha llorado en la separación, he invitado a la mamá o al papá a que se quedase detrás de la puerta y escuchase que no le dura el lloro ni un minuto, porque solo es en el momento de la separación. Tanto familia como escuela queremos lo mejor para el niño o la niña: su bienestar en todos los niveles, también y primordialmente, en el nivel emocional.

Sin embargo hay otras niñas o niños que directamente dicen “adiós mamá un besito” y le cierran la puerta. Éstos suelen ser la mayoría de los casos cuando se ha hecho un buen acompañamiento por parte de las familias y de la maestra, un buen trabajo en equipo por el bienestar del niño o la niña.

A partir de los tres años, cuando los niños y niñas ya se reconocen a sí mismos y mismas como “yo”, es todo más sencillo. Ya empieza un juego más social, empiezan a interactuar más con las demás niñas y niños y es más fácil despedirse de su mamá o papá.

Añadir también que los niños y niñas no tienen concepto de tiempo, lo mismo les da cinco minutos que cinco horas. A estas edades tienen concepto de ritmo. De qué va después de qué. Por ejemplo, después de dormir sale el sol. El ritmo es uno de los pilares de esta pedagogía ya que les aporta seguridad y calma. Una vez entran en el ritmo saben perfectamente lo que va a pasar, no se tienen que preocupar de nada más que de jugar y de sacar todo lo que tienen que sacar de ellas mismas y ellos mismos. Es por esto que una vez que interiorizan el ritmo del día a día en el aula, les es mucho más fácil despedirse de su mamá o papá, saben que volverá después del cuento, después de comer o después del momento que les hayamos dicho.

A continuación dejo algunos consejos para seguir durante la adaptación:

  • Despídete SIEMPRE. Siempre que vayas a irte del aula despídete de él o ella. No desaparezcas cuando esté entretenida o entretenido jugando, porque conseguirás que no quiera jugar ni relajarse nunca por lo siguiente: “si en cuanto me descuido mi mamá o mi papá se va, ¡no me voy a descuidar!” Y así conseguiremos que esté en tensión y alerta. Cosa que a la larga puede perjudicar a su rendimiento cognitivo. Los niños y niñas tienen que jugar y despreocuparse de lo demás.
  • Una vez te despidas y le digas adiós, una vez hayas decidido que te vas, tienes que irte. Puede sonar muy brusco pero tiene su explicación. Si has decidido que ya te vas y se lo has dicho y la niña o el niño te dice “no quiero que te vayas” y te quedas, cometes entonces doble error. Primero: le muestras que las decisiones que tomas con firmeza pueden ser fácilmente cambiadas. Cosa que para el futuro no será beneficioso. Y segundo: que él o ella puede elegir por mí, persona adulta y con rigor para decidir sobre mi vida. Volviendo a lo mismo: cuando la niña o el niño sea adulta o adulto, si ese es el ejemplo que le damos, otras personas podrán decidir por ella o él en el futuro.
  • Cuando te vayas dile que volverás después del cuento, después de comer, después de algún momento del ritmo del aula en el que vayas a venir. Porque si le dices que vienes a las dos, a él lo mismo le va a dar. Sin embargo, si le dices que vuelves después del cuento eso le da seguridad: sabe perfectamente que después del cuento estará ahí su mamá o su papá, como le había dicho.
  • Habrá días que te dirá “no quiero ir al cole”, es normal. También hay veces que no queremos ir a trabajar, veces que no queremos ir a ver a la familia, veces que no nos apetece nada más que estar en casa y rascarnos la barriga. Pero ahí estás tú, adulta firme que muestra seguridad a su hijo o hija y le dice “claro, quieres estar en casa jugando con mamá y papá ¿verdad?, pues no te preocupes que después del cole y después de mi trabajo jugaremos juntos”. Seguimos con el ejemplo, si queremos que nuestras hijas o hijos sean personas seguras de sí mismas, habrá que transmitírselo con nuestro ejemplo. Es normal que nos vean dudar, pero no sobre decisiones que hemos tomado por su bienestar y el nuestro.
  • Tranquilidad, calma y mucho amor. Acompañar este momento de tu pequeño o pequeña es una maravilla. No te preocupes por el tiempo que puedas acompañarlo o acompañarla. Si solo puedes una semana por motivos de trabajo no te preocupes, todo irá bien. Los niños y niñas se adaptan mucho más rápido que los adultos y adultas a las nuevas situaciones.
  • Confía en tu hija o hijo. Es un ser maravilloso, capaz de hacer todo lo que se proponga, aunque la veas pequeña o pequeño, es una semilla con todo por descubrir y será acompañada con mucho respeto y sobre todo mucho amor. Florecerá y será una persona que hará un mundo mejor.
  • Confía en ti. No eres una mala madre o mal padre por querer tiempo para ti, por necesitar tiempo para ti. Cuídate tanto o más que a tu hijo o hija, porque si no te cuidas tú, no podrás cuidar a nadie como te gustaría. Además, los niños y las niñas aprenden por imitación, qué mejor que darle el ejemplo de que te cuidas y valoras tu tiempo para que él o ella, el día de mañana, se cuide y se valore.

Donde mejor están los niños y niñas con menos de tres años es con su familia pero a causa de este loco mundo en el que vivimos y a las dificultades de conciliación laboral y familiar qué mejor que estar en una escuela que vela por su bienestar emocional.