Por qué y cómo dejar a tus hij@s en el cole sin llorar

Por qué y cómo dejar a tus hij@s en el cole sin llorar

ARTÍCULO DE MARINA GARCÍA, MAESTRA WALDORF DE MATERNAL

¿Es tan importante acompañar a los pequeños en su adaptación al aula de maternal?

Esta es la etapa que necesita un cuidado más especial y más delicado con la separación del niño/a y su referente de apego seguro, ya que con menos de tres años el niño o la niña todavía no es consciente de su “yo”, es decir, todavía no es consciente de que es un ser independiente de su madre. De hecho no es hasta los tres años que se empieza a denominar a sí mismo o a sí misma “yo”, veréis que los niños y niñas menores de 3 años se denominan a sí mismos y sí mismas por su nombre o en tercera persona (esta edad es orientativa, ya que cada niño o niña es un universo entero y pueden empezar a denominarse “yo” con dos años y medio o con tres años y medio).

Por esta razón es que el niño o la niña hace un arduo trabajo cuando se queda solo o sola en el aula, ya que tiene que empezar a convivir con otros niños y niñas que no son sus hermanos o hermanas y tiene otra persona referente a la que acudir: tiene que sentir quién soy yo, dónde está y dónde acaba mi cuerpo y empieza el del otro…

Con menos de tres años una niña o niño es capaz de sentir la emoción que siente su madre, también su padre pero con menos intensidad. Cuántas veces habremos llegado enfadadas a casa por cualquier razón y acto seguido nuestro pequeño se ha puesto también de mal humor. O a la inversa, cuántas veces estamos radiante de felicidad y nuestra niña o niño también lo está.

Por este motivo cuidamos también mucho en la adaptación a las mamás y papás, que se sientan como en casa. Sabemos que dejan a su mayor tesoro y no es fácil dejarlo con una persona desconocida. De ahí la importancia de la adaptación y de las familias dentro del aula: para que se creen vínculos entre las familias y la maestra, y para la niña o niño sea como ir a casa de su tía, para que las familias confíen en que sus hijos o hijas van a estar bien atendidos, que la persona con quién se quedan es una persona en la que pueden confiar. Esa calma, esa confianza, esa seguridad se le transmite al niño o niña que así se quedará bien. Se lo transmitimos sin palabras, no son necesarias las extensas explicaciones a estas edades, ellas o ellos ya lo sienten sin necesidad de palabras ya que son muy sensitivas y sensitivos.

¿Se puede conseguir una separación sin llantos?

Por supuesto que sí. Pero también es normal y sano que se llore en el momento de la separación, si es necesario. Una separación cuesta: me cuesta a mí separarme de mi familia que vive en otra cuidad, imaginémonos a ellos y ellas que su mamá y su papá son su mundo. Esto también depende de la personalidad y el temperamento del niño o de la niña, de cómo haya pasado la noche, de muchos factores. Pero siempre es mejor que si lo necesita suelte y llore. Llorar es una de las pocas herramientas que todavía tiene para comunicar sus emociones. Es labor de la maestra comunicar a las familias cuándo ha dejado de llorar. Pero, si se alarga el llanto y se convierte en un llanto inconsolable, se avisará a la familia y que vuelva a por él o ella. Yo, como maestra, alguna vez que ,ya avanzado el curso, una niña o niño ha llorado en la separación, he invitado a la mamá o al papá a que se quedase detrás de la puerta y escuchase que no le dura el lloro ni un minuto, porque solo es en el momento de la separación. Tanto familia como escuela queremos lo mejor para el niño o la niña: su bienestar en todos los niveles, también y primordialmente, en el nivel emocional.

Sin embargo hay otras niñas o niños que directamente dicen “adiós mamá un besito” y le cierran la puerta. Éstos suelen ser la mayoría de los casos cuando se ha hecho un buen acompañamiento por parte de las familias y de la maestra, un buen trabajo en equipo por el bienestar del niño o la niña.

A partir de los tres años, cuando los niños y niñas ya se reconocen a sí mismos y mismas como “yo”, es todo más sencillo. Ya empieza un juego más social, empiezan a interactuar más con las demás niñas y niños y es más fácil despedirse de su mamá o papá.

Añadir también que los niños y niñas no tienen concepto de tiempo, lo mismo les da cinco minutos que cinco horas. A estas edades tienen concepto de ritmo. De qué va después de qué. Por ejemplo, después de dormir sale el sol. El ritmo es uno de los pilares de esta pedagogía ya que les aporta seguridad y calma. Una vez entran en el ritmo saben perfectamente lo que va a pasar, no se tienen que preocupar de nada más que de jugar y de sacar todo lo que tienen que sacar de ellas mismas y ellos mismos. Es por esto que una vez que interiorizan el ritmo del día a día en el aula, les es mucho más fácil despedirse de su mamá o papá, saben que volverá después del cuento, después de comer o después del momento que les hayamos dicho.

A continuación dejo algunos consejos para seguir durante la adaptación:

  • Despídete SIEMPRE. Siempre que vayas a irte del aula despídete de él o ella. No desaparezcas cuando esté entretenida o entretenido jugando, porque conseguirás que no quiera jugar ni relajarse nunca por lo siguiente: “si en cuanto me descuido mi mamá o mi papá se va, ¡no me voy a descuidar!” Y así conseguiremos que esté en tensión y alerta. Cosa que a la larga puede perjudicar a su rendimiento cognitivo. Los niños y niñas tienen que jugar y despreocuparse de lo demás.
  • Una vez te despidas y le digas adiós, una vez hayas decidido que te vas, tienes que irte. Puede sonar muy brusco pero tiene su explicación. Si has decidido que ya te vas y se lo has dicho y la niña o el niño te dice “no quiero que te vayas” y te quedas, cometes entonces doble error. Primero: le muestras que las decisiones que tomas con firmeza pueden ser fácilmente cambiadas. Cosa que para el futuro no será beneficioso. Y segundo: que él o ella puede elegir por mí, persona adulta y con rigor para decidir sobre mi vida. Volviendo a lo mismo: cuando la niña o el niño sea adulta o adulto, si ese es el ejemplo que le damos, otras personas podrán decidir por ella o él en el futuro.
  • Cuando te vayas dile que volverás después del cuento, después de comer, después de algún momento del ritmo del aula en el que vayas a venir. Porque si le dices que vienes a las dos, a él lo mismo le va a dar. Sin embargo, si le dices que vuelves después del cuento eso le da seguridad: sabe perfectamente que después del cuento estará ahí su mamá o su papá, como le había dicho.
  • Habrá días que te dirá “no quiero ir al cole”, es normal. También hay veces que no queremos ir a trabajar, veces que no queremos ir a ver a la familia, veces que no nos apetece nada más que estar en casa y rascarnos la barriga. Pero ahí estás tú, adulta firme que muestra seguridad a su hijo o hija y le dice “claro, quieres estar en casa jugando con mamá y papá ¿verdad?, pues no te preocupes que después del cole y después de mi trabajo jugaremos juntos”. Seguimos con el ejemplo, si queremos que nuestras hijas o hijos sean personas seguras de sí mismas, habrá que transmitírselo con nuestro ejemplo. Es normal que nos vean dudar, pero no sobre decisiones que hemos tomado por su bienestar y el nuestro.
  • Tranquilidad, calma y mucho amor. Acompañar este momento de tu pequeño o pequeña es una maravilla. No te preocupes por el tiempo que puedas acompañarlo o acompañarla. Si solo puedes una semana por motivos de trabajo no te preocupes, todo irá bien. Los niños y niñas se adaptan mucho más rápido que los adultos y adultas a las nuevas situaciones.
  • Confía en tu hija o hijo. Es un ser maravilloso, capaz de hacer todo lo que se proponga, aunque la veas pequeña o pequeño, es una semilla con todo por descubrir y será acompañada con mucho respeto y sobre todo mucho amor. Florecerá y será una persona que hará un mundo mejor.
  • Confía en ti. No eres una mala madre o mal padre por querer tiempo para ti, por necesitar tiempo para ti. Cuídate tanto o más que a tu hijo o hija, porque si no te cuidas tú, no podrás cuidar a nadie como te gustaría. Además, los niños y las niñas aprenden por imitación, qué mejor que darle el ejemplo de que te cuidas y valoras tu tiempo para que él o ella, el día de mañana, se cuide y se valore.

Donde mejor están los niños y niñas con menos de tres años es con su familia pero a causa de este loco mundo en el que vivimos y a las dificultades de conciliación laboral y familiar qué mejor que estar en una escuela que vela por su bienestar emocional.

Artículo en revista Asociación Waldorf

Artículo en revista Asociación Waldorf

-SONETO PARA ELLOS-

Ellos tan puros, tan radiantes soles…

Iluminan las playas y los campos,

Consiguen eliminar los quebrantos

Inundando el mundo de colores.

Junto a ellos nacen más lindas las flores

Seres fantásticos renacen; tantos…

Tantos como melodías y cantos.

Con sus sonrisas cantan ruiseñores.

 

Entre los naranjos y los olivos

Ellos cantan, corren y juguetean,

Investigando piñas de los pinos.

 

Y mientras miro como saborean

Cada instante de la vida los niños

La niña que hay en mí campanillea.

 

Marina García Espartosa

Nuestra pequeña gran familia sigue aumentando, la gran apuesta que hicimos las maestras empieza a dar sus frutos y los niños y niñas van llegando a nuestro precioso nuevo espacio. Jugando felices y descubriendo las infinitas posibilidades del espacio como sólo ellos, con su eterna fantasía, saben hacer.

Hicimos una excursión al Real Jardín Botánico de Córdoba y fue toda una aventura para todos y todas. Vimos tantos tipos diferentes de plantitas, de árboles, de flores… vimos hasta un animal muy peculiar: ¡un gallipato!

Ahora que llega el buen tiempo podremos disfrutar de las flores de nuestro propio jardín y ver cómo crecen las semillas y bulbos que hemos ido plantando este tiempo atrás.

Un abrazo muy fuerte compañeros y compañeras del claustro de la escuela Waldorf de Córdoba.

Fdo. Marina García, maestra de maternal de nuestra escuelita.

“La etapa de educación infantil debería estar llena de lenguaje oral y de juego libre”

“La etapa de educación infantil debería estar llena de lenguaje oral y de juego libre”

Córdoba se ha convertido esta tarde en la capital de la innovación pedagógica. El salón de actos de la Facultad de Ciencias de la Educación ha acogido las “I Jornadas de Innovación pedagógica: transformando la educación”, organizadas en colaboración con nuestra Asociación Sin Ánimo de Lucro.

El objetivo de las jornadas ha sido analizar la posibilidad de transformar la educación pública introduciendo innovaciones pedagógicas que apuestan por aprender a través de las vivencias antes que memorizando nociones.

Para ello, la logopeda y pedagoga Waldorf Tamara Chubarovsky ha explicado acerca de la importancia del movimiento, de la voz y de las rimas en la práctica en el aula y en el mismo hogar para fomentar el aprendizaje. Ha afirmado que “la etapa de educación infantil debería estar llena de lenguaje oral y de juego libre” y que “el movimiento tiene una influencia clara en el aprendizaje”. Ha destacado además que en los primeros años de vida no se trata de enseñar, sino de preparar al niño o la niña para aprender”.

Tamara Chubarovsky es pedagoga Waldorf y terapeuta del lenguaje Waldorf (Arte de la Palabra), especializada en crecimiento personal a través de la voz y en el desarrollo sensomotor y del lenguaje en la infancia. Es la creadora de la Terapia holística de la voz y el lenguaje, para el tratamiento de problemas específicos del lenguaje y la voz (dislalias, disfemia y disfonía), así como para armonizar en los niños aspectos mentales, físicos y emocionales, ayudándolos a centrarse, relajarse o activarse.

En su ponencia ha afirmado que “es dramático ver a niños y niñas de 4 o 5 años con movimientos incontrolados porque se les obliga a estar quietos y sentados” y que “el niño tendría que empezar a leer y escribir cuando su destreza corporal lo permita. La escuela debería asegurarnos estímulos de movimiento. Para leer y escribir 5 meses sobran si estamos preparados”. Por otra parte ha destacado que “hay un impulso e intención de cambio en la educación y esto es admirable”.

Tras esta intervención, se ha celebrado una mesa redonda sobre la innovación pedagógica con Tamara Chubarovsky; la Decana de la Facultad de Ciencias de la Educación, María del Mar García Cabrera; la Directora del Centro de Educación de Profesorado Luisa Revuelta – Doña Elisa Hidalgo Ruiz -; el Director del C.E.I.P La Albolafia – D. Ximo Roig Padila – que ha contado su experiencia de comunidad de aprendizaje; y la Directora del CEIP Santos Mártires, centro pionero en trabajo por proyectos, Doña Otilia M. Guzmán.

En la mesa redonda se han abarcado temas como la posibilidad y oportunidad de la introducción de las innovaciones pedagógicas en la educación pública; el por qué de la importancia errónea de un currículum de acumulación de conocimientos frente a un necesario aprendizaje basado en vivir la experiencia. Además, se ha hablado de la posibilidad de una escuela primaria sin libros de texto. Y se ha analizado en qué se está trabajando e investigando en las facultades de Magisterio para que otra educación sea posible, aplicando esas innovaciones pedagógicas en sus programas de estudios.

Las jornadas de hoy son la primera edición de una cita anual con la innovación pedagógica en Córdoba, fruto de una colaboración entre la Facultad de Educación y la Asociación Waldorf. El objetivo de estas jornadas es dar a conocer en el ámbito público las innovaciones pedagógicas que se están aplicando en otros países y que en España por ahora solo tienen cabida en algunos centros públicos de forma muy aislada y en el sistema privado, como la pedagogía Waldorf. Estas jornadas quieren ser la oportunidad de reflexionar y sensibilizar sobre otras maneras de educar, para que las instituciones públicas se comprometan a introducir de forma generalizada innovaciones pedagógicas dentro de los centros públicos.

La diferencia entre aprender y saber: una primaria para mentes creativas

La diferencia entre aprender y saber: una primaria para mentes creativas

El pasado 11 de marzo nos convertimos en niños y entramos en el reino de Chunchurumbel

En el reino de Chunchurumbel los padres se convierten en niños para aprender como sus hijos trabajarán en una clase de primaria Waldorf. En ese reino, las letras se convierten en habitantes, con historias, formas, canciones y movimiento. Y los números, lejos de ser simplemente un concepto, se tornan en ritmo, realidad, experiencia.

Es así que descubrimos que cuando todo nuestro ser – la mente, el cuerpo y el alma – participa en el proceso del aprendizaje…entonces sí: se aprende de verdad. El pasado domingo, José Luis García, maestro Waldorf de primaria, nos dio el privilegio de participar en la clase a la que todos hubiésemos querido asistir a los seis años.

El trabajo de las primeras horas de la mañana está basado en el movimiento. Sólo si intervienen también la energía y el cuerpo, el niño se podrá involucrar verdaderamente en el proceso de aprendizaje. Un niño sentado en una silla, a las 9 de la mañana, es un niño inquieto o adormilado, aburrido, medio pendiente de la clase y medio pendiente de su imaginación. Sin embargo, si la clase no empieza en un pupitre, sino bailando y cantando rimas en un corro, el niño está presente, vive lo que el maestro cuenta: no se sabe los conceptos de memoria durante un día, sino lo aprende de verdad y forman parte de su ser.

El domingo descubrimos que las vocales son hijas de un rey, tienen voz y también forma. Se pueden escribir con el cuerpo, a través de trazos que nunca se olvidarán. Descubrimos que los números son ritmos y palmadas y que las tablas de multiplicar pueden ser divertidas si se viven con pasos y canciones, y no se nos olvidan si forman parte de una experiencia. Descubrimos que la geografía se puede aprender bailando pasos en forma de valle y de monte. Descubrimos que la fauna del bosque se convierte en parte de nosotros si la representamos en un teatro.

Acabamos maravillados, alegres y con ganas de aprender más…y descansar. Es en este momento que el maestro nos dejó sentar en los pupitres, para una fase más estática del aprendizaje. En una clase Waldorf, la segunda parte de la mañana se dedica a las especialidades: ya entendimos el porqué.

Fue un taller vivencial que nos hizo entender que no es importante saber. El conocimiento es infinito. Siempre se nos quedará algo atrás. Lo más importante es saber aprender, tener sed de aprendizaje continuo. Es a esta pasión infinita por descubrir y vivir a la que se educa a los niños en la pedagogía Waldorf. Como padres, tenemos la oportunidad de regalar esta educación a nuestros hijos.