Por primera vez, el próximo curso escolar Córdoba contará con aulas de primaria en la que los niños y niñas aprenderán siguiendo las pautas de la pedagogía Waldorf. La Delegación Provincial de la Junta de Andalucía autorizará a nuestro Colegio Internacional Waldorf Córdoba a poner en marcha las nuevas aulas de primaria en septiembre de 2018 y ampliar así nuestro proyecto educativo, englobando desde los 0 hasta los 12 años de edad. Para el primer curso de primaria, quedan sólo 10 plazas.
Se tratará de una primaria innovadora respeto a la tradicional. Los niños aprenderán con movimiento y ritmo, no estarán sentados en un pupitre durante la casi totalidad de las horas lectivas. No tendrán libros de textos, sino que los elaborarán ellos mismos. Y adquirirán habilidades y conocimientos a través de la experiencia y las vivencias.

Todo esto, porque el currículum de las escuelas Waldorf trata de dar respuesta a las necesidades que presentan los niños y niñas en todos los niveles: su aprendizaje intelectual, emocional y físico. Y para los maestros lo más importante no es lo que se enseña, sino cómo se enseña. Por tanto el programa educativo se basa en ejercitar todas las capacidades del ser humano: pensar, sentir y hacer.
En el primer curso de primaria, por ejemplo, se conocen las letras y las palabras, los números y las operaciones básicas, así como los dibujos de formas, que permiten estructurar el dominio del tiempo y del espacio de una manera progresiva y asequible para los pequeños, teniendo como hilo conductor las narraciones de los cuentos, que más adelante se convertirán en historia antigua y contemporánea.
Las materias más intelectuales a primera hora de la mañana dan paso a otras más artísticas después del patio. Así, los periodos semanales de matemáticas, lengua, zoología, botánica, física, historia, entre otros, dejan paso a los idiomas, la música, la acuarela, la euritmia, o los talleres de forma (barro, madera, piedra y metal) y la horticultura. Las narraciones son el hilo conductor de cada curso escolar. Acompañan el desarrollo interior de los niños y niñas, ya que reflejan sus diferentes etapas evolutivas. Además, conforman la introducción a los alumnos en las diferentes épocas históricas.
La motivación no va dirigida a ser mejor que los demás, sino a superarse a sí mismo. Los chicos y chicas deben poder preguntar “¿puedo hacer esto mejor la próxima vez?”, en lugar de: “¿puedo hacer las cosas mejor que los demás?”. Esta es una sana motivación que estimula su capacidad de esfuerzo. Sin embargo, se propicia el trabajo en equipo de manera que todos los niños y niñas del grupo encuentren su lugar, sean cuales sean sus capacidades.