POR LUCÍA GONZÁLEZ POSADAS, MAESTRA DE INFANTIL

Después de un verano lleno de luz, calor, actividad, expansión, éste ha llegado a su fin y ahora mente y cuerpo nos piden viajar hacia el interior, llega el momento del recogimiento, de la calma, de detenerse, de escuchar.

En Córdoba las pocas lluvias del otoño han ayudado a madurar las flores y los frutos que con la sequía del verano no pudieron. La oscuridad de la noche se anuncia cada vez más temprano, parece que la naturaleza decae, aunque en realidad se está preparando para descansar el largo invierno y florecer la siguiente primavera.

Para ayudar a los niños/as a interiorizar el ritmo anual y hacerles partícipes de cómo va cambiando por el paso de tiempo, en la Pedagogía Waldorf, nos ayudamos de la mesa de estación.

¿Qué es una mesa de estación?
Es un lugar o un rincón (ya sea en casa o en la escuela) que nos brinda la oportunidad, a grandes y pequeños, de conectar con el ciclo anual y sus estaciones. Cuando traemos el mundo exterior al interior (ya sea en nuestro hogar o en nuestra escuela) creando una mesa de estación con colores y elementos naturales, sin el uso de las palabras, los niños/as aprenden a valorar y apreciar las muchas maneras en las que la naturaleza de su entorno se expresa y cambia, de ahí que puedan experimentar conscientemente el ritmo del año.

¿Qué elementos podemos incluir?
En primer lugar lo primero que debemos hacer es observar la naturaleza, dar paseos, salir al campo, al bosque, a la playa…pues observando la naturaleza sabremos qué elementos incluir de cada estación en nuestra mesa. Además anímicamente nos ayudará a deducir qué es lo que nuestro cuerpo y mente necesita en cada momento, solo tenemos que estar muy atentos.

Una mesa o estante especial de la clase. Este rincón siempre ha de ser el mismo, para que cree rutina y los niños y niñas sepan a dónde acudir cuando lo quieran visitar.

Telas: éstas se pueden colocar sobre la mesa o servir como un fondo. Lo ideal es que sean de colores y texturas suaves (algodón, seda, terciopelo,…). Los colores de las telas son muy importantes, pues vienen a expresar el estado de ánimo de la estación. Los colores más representativos para el otoño son el rojo, el marrón y el naranja.

Elementos naturales: se trata de esos elementos naturales más representativos de cada estación. Éstos pueden ser troncos, piñas, un florero con ramas o flores de temporada, bellotas, piedras preciosas,…También están los frutos que nos recuerdan, en este caso, que ya ha llegado el Otoño, esto es trigo, granada, calabaza,…

Figuras: hay muchas figuras que se pueden poner en la mesa de estación que reflejan el ritmo anual y las festividades que vivimos en nuestro entorno. En nuestra mesa de estación de Otoño de la escuela tenemos a Madre Tierra representando la gratitud de ésta ante la variedad de frutos que nos brinda esta estación. También están los gnomos, esos ayudantes especiales descritos en numerosos cuentos. Otro tipo de figuras podrían ser los animales de madera, de fieltro o lana cardada,… la imaginación y creatividad es infinita.

Arte: una postal o una acuarela de los colores de la estación también transmiten la belleza y sentir de la misma.
Una vela: las velas dan calidez a nuestro corazón además de alumbrarnos el camino. Una vela en una mesa de estación de Otoño nos alumbra el camino en este recogimiento donde la oscuridad se hace cada vez más visible. Ésta la encendemos cada día cuando al terminar el día contamos un cuento o un teatrillo relacionado también con la estación.

Otoño de luz menguante
de lluvia, viento y color
son tu capa y tu turbante.
Otoño menguante”

Es importante que los niños y niñas entiendan que los objetos están destinados para estar en este espacio, que no se pueden sacar de aquí para jugar, o mezclar con otros de otras estaciones. Además debemos tener en cuenta la edad de los niños y niñas, para ir de lo mesas simples a más complejas.