La festividad del día del farol

Este otoño, la festividad del farol, que conmemora la fortaleza de la luz del alma del ser humano durante el ciclo del año, cuando el sol se empieza a debilitar, la celebramos profundamente. No pudimos, por la situación de la pandemia del Covid 19, celebrarla en comunidad, pero si la marcamos cada uno en nuestras familias.

Conscientes que es nuestra luz interior la que alumbrará los oscuros días venideros, muchas familias de la comunidad Piedra y Cielo, Waldorf Córdoba,  hicieron el recorrido con su farol.

Feris del 8 de Mayo

Llega primavera y ya se siente la alegría de las danzas de las niñas y niños, cómo el alegre canto de los pájaros se acopla en sintonía con las melodías infantiles, y cómo tras un invierno interno y frío, aparece el calor de nuestro querido Sol, grande y luminoso.

Todo es resurgir, crecer, brotar…y la animosidad de este tiempo nos invita a asomar con esperanza una mirada al exterior, y unir a nuestro corazón el entusiasmo del colorido y vivacidad que nos rodea, para fundirnos con ello en momentos de sonrisas, cantos y juegos.

Nuestra comunidad participa de este ambiente, con una jornada de convivencia y compartir los frutos de lo que hemos aprendido en la temporada.

Hacemos juegos, canciones, rodeamos el palo de mayo, compartimos momentos de comida y bebida juntos/as, y recordamos que estamos aquí, de nuevo, viviendo un renacimiento humano, y más aún, social.

Además, compartimos talleres y charlas sobre la pedagogía Waldorf tanto en infantil como en primaria. Llega la primavera y con ella la alegría de haber renacido y de la unión con la comunidad.

Nuestra celebración del día de muertos

Este año los niños de primaria celebraron día de muertos con su maestra mexicana. Juntos, armaron el altar que honra y recuerda a nuestros queridos difuntos, y donde están presentes fotos de ellos, manjares y bebidas que disftrutaban en vida, velas y veladoras, la cruz de flores y papel picado. La noche del primero de noviembre.

El Día de Muertos se celebra en México desde antes de la llegada de los españoles. De hecho era una celebración común a todas las culturas de Mesoamérica que tenían un concepto parecido sobre muerte y su significado. En estas culturas el destino de los muertos estaba marcado por la forma de vida que tuvo la persona. Con la llegada de los españoles, la fiesta se hizo mestiza y sumó nuevos elementos y significados católicos. La celebración tiene lugar el 1 y 2 de noviembre, si bien normalmente comienza ya la noche del 31 de octubre cuando se encienden las primeras veladoras para recibir a los muertos chiquitos, a los niños. El 1 es el día de Todos los Santos. La noche del 1 al 2, la ofrenda alcanza su máximo esplendor. Se reza y en algunas zonas del país se pasa la noche en los panteones. Es el Día de los Fieles Difuntos. Al terminar la celebración, se degustan todos los platillos y bebidas de la ofrenda.