Ha llegado noviembre, un momento en el que los días son más cortos, las hojas de los árboles vestidas de oro empiezan a caer y reflejan los últimos rayos de sol que recibieron para, poco a poco, ir cubriendo el suelo de colores marrones, amarillos y rojos.

Es en este momento cuando la luz de fuera va apagándose, cuando tenemos que encender la luz de nuestro interior. Este es el significado del farol, que nos hace personas portadoras de luz y calor al mundo, y que celebramos en la fiesta de mediados de noviembre. El farol representa la luz interior que llevamos dentro y que podemos vivenciar con el farol que cada niño lleva durante el
paseo por el jardín de la escuela que se realiza en la fiesta. Si confiamos en esa luz interior, ella guiará bien nuestros pasos hasta la época en que la luz exterior comienza a aumentar.

En las semanas previas a esta fiesta, hemos estado preparando el farol que nos ha acompañado en nuestro paseo ese día tan especial. Cada niño, desde maternal hasta primaria, ha elaborando con mucho cariño todo lo que se ha usado para montar nuestro farol, la acuarela pintada por ellos, el aceite que lo pinta, la trenza como asa que permite coger el farol… Incluso los más mayores de infantil han ayudado a los pequeños de maternal a hacer la trenza de sus faroles. Los niños y niñas han cocinado galletas y bizcochos que han compartido en una rica merienda en convivencia con las familias.

Se ha iniciado la celebración con un teatrillo de mesa contado por las maestras, con mucho cariño, para el disfrute de todos. Después se han entregado los farolillos a los niños y las niñas y todos juntos hemos dado un paseo por el jardín de la escuela cantando las canciones de esta fiesta.Tras esta ronda de canciones y paseo, hemos degustado los ricos alimentos cocinado por los niños y niñas  con mucho amor.