Círculo de familias (en crianza)

Círculo de familias (en crianza)

La familia es la base del desarrollo y el aprendizaje de todo ser humano. Representa el núcleo en el que aprendemos a relacionarnos y es el lugar donde se crea nuestra forma de ver y de estar en el mundo. Sin embargo, estamos viviendo un tiempo de cambio donde los modelos de las últimas décadas han dejado de ser una referencia a seguir y los nuevos modelos están en sus primeras generaciones, por lo que estamos sin referentes sólidos, llenos de dudas y de dificultades, que en ocasiones son difíciles de compartir en nuestro entorno. No existe una única forma de crianza, cada familia es única y los modos son diversos. Partimos de que no hay fórmulas mágicas, ni madres o padres perfectos… cuando criamos a nuestros hijos. La presente propuesta de trabajo va dirigida a apoyar una “guía propia de la crianza”.

Proponemos encuentros quincenales, iniciando el viernes 1 de febrero de 17:30h. a 20:00h. en la Escuela Waldorf de Córdoba (c/ Poeta Paredes, 25). Los encuentros se prolongarán hasta el 21 de junio.

La experiencia de ser padre o madre es subjetiva y tiene que ver con cómo somos como personas: somos la misma madre/padre que somos como persona. Así pues: ¿cómo es nuestra relación con el amor? ¿y con la frustración o con la rabia? ¿cómo es nuestra paciencia? ¿cómo vivimos los límites? ¿y el miedo? ¿cómo es la relación con nuestros padres? A través de la vivencia de puntos clave generaremos un mayor conocimiento, tanto propio como del momento que está viviendo nuestra hija/o, y podremos desarrollar mejores herramientas de acompañamiento con ellos/as.

La crianza también afecta a la pareja. Lejos de la convicción tradicional de que la llegada a la maternidad y paternidad afianza la pareja, la crianza trae una reconfiguración de la pareja que puede desestabilizar la relación, puede ser fuente de conflicto o reforzar la división sexual del trabajo en el hogar.

La conciencia del sistema es el primer paso para su transformación.

Creemos que el mayor gesto de amor que podemos mostrar a nuestros hijos/as es relacionarnos con ellas/os con toda nuestra esencia; al fin y al cabo, así nos eligieron como padres y madres. Vincularemos nuestra forma de crianza con nuestra propia manera de ser, para poder encontrar nuestro propio sistema de crianza.

¿Quieres tener más información o compartirla con alguien que creas que le pueda interesar?

La aportación para participar en este curso es de 20 euros por persona al mes.

Cuando se enciende nuestra luz interior

Cuando se enciende nuestra luz interior

Ha llegado noviembre, un momento en el que los días son más cortos, las hojas de los árboles vestidas de oro empiezan a caer y reflejan los últimos rayos de sol que recibieron para, poco a poco, ir cubriendo el suelo de colores marrones, amarillos y rojos.

Es en este momento cuando la luz de fuera va apagándose, cuando tenemos que encender la luz de nuestro interior. Este es el significado del farol, que nos hace personas portadoras de luz y calor al mundo, y que celebramos en la fiesta de mediados de noviembre. El farol representa la luz interior que llevamos dentro y que podemos vivenciar con el farol que cada niño lleva durante el
paseo por el jardín de la escuela que se realiza en la fiesta. Si confiamos en esa luz interior, ella guiará bien nuestros pasos hasta la época en que la luz exterior comienza a aumentar.

En las semanas previas a esta fiesta, hemos estado preparando el farol que nos ha acompañado en nuestro paseo ese día tan especial. Cada niño, desde maternal hasta primaria, ha elaborando con mucho cariño todo lo que se ha usado para montar nuestro farol, la acuarela pintada por ellos, el aceite que lo pinta, la trenza como asa que permite coger el farol… Incluso los más mayores de infantil han ayudado a los pequeños de maternal a hacer la trenza de sus faroles. Los niños y niñas han cocinado galletas y bizcochos que han compartido en una rica merienda en convivencia con las familias.

Se ha iniciado la celebración con un teatrillo de mesa contado por las maestras, con mucho cariño, para el disfrute de todos. Después se han entregado los farolillos a los niños y las niñas y todos juntos hemos dado un paseo por el jardín de la escuela cantando las canciones de esta fiesta.Tras esta ronda de canciones y paseo, hemos degustado los ricos alimentos cocinado por los niños y niñas  con mucho amor.

La mesa de estación: ha llegado el otoño

La mesa de estación: ha llegado el otoño

POR LUCÍA GONZÁLEZ POSADAS, MAESTRA DE INFANTIL

Después de un verano lleno de luz, calor, actividad, expansión, éste ha llegado a su fin y ahora mente y cuerpo nos piden viajar hacia el interior, llega el momento del recogimiento, de la calma, de detenerse, de escuchar.

En Córdoba las pocas lluvias del otoño han ayudado a madurar las flores y los frutos que con la sequía del verano no pudieron. La oscuridad de la noche se anuncia cada vez más temprano, parece que la naturaleza decae, aunque en realidad se está preparando para descansar el largo invierno y florecer la siguiente primavera.

Para ayudar a los niños/as a interiorizar el ritmo anual y hacerles partícipes de cómo va cambiando por el paso de tiempo, en la Pedagogía Waldorf, nos ayudamos de la mesa de estación.

¿Qué es una mesa de estación?
Es un lugar o un rincón (ya sea en casa o en la escuela) que nos brinda la oportunidad, a grandes y pequeños, de conectar con el ciclo anual y sus estaciones. Cuando traemos el mundo exterior al interior (ya sea en nuestro hogar o en nuestra escuela) creando una mesa de estación con colores y elementos naturales, sin el uso de las palabras, los niños/as aprenden a valorar y apreciar las muchas maneras en las que la naturaleza de su entorno se expresa y cambia, de ahí que puedan experimentar conscientemente el ritmo del año.

¿Qué elementos podemos incluir?
En primer lugar lo primero que debemos hacer es observar la naturaleza, dar paseos, salir al campo, al bosque, a la playa…pues observando la naturaleza sabremos qué elementos incluir de cada estación en nuestra mesa. Además anímicamente nos ayudará a deducir qué es lo que nuestro cuerpo y mente necesita en cada momento, solo tenemos que estar muy atentos.

Una mesa o estante especial de la clase. Este rincón siempre ha de ser el mismo, para que cree rutina y los niños y niñas sepan a dónde acudir cuando lo quieran visitar.

Telas: éstas se pueden colocar sobre la mesa o servir como un fondo. Lo ideal es que sean de colores y texturas suaves (algodón, seda, terciopelo,…). Los colores de las telas son muy importantes, pues vienen a expresar el estado de ánimo de la estación. Los colores más representativos para el otoño son el rojo, el marrón y el naranja.

Elementos naturales: se trata de esos elementos naturales más representativos de cada estación. Éstos pueden ser troncos, piñas, un florero con ramas o flores de temporada, bellotas, piedras preciosas,…También están los frutos que nos recuerdan, en este caso, que ya ha llegado el Otoño, esto es trigo, granada, calabaza,…

Figuras: hay muchas figuras que se pueden poner en la mesa de estación que reflejan el ritmo anual y las festividades que vivimos en nuestro entorno. En nuestra mesa de estación de Otoño de la escuela tenemos a Madre Tierra representando la gratitud de ésta ante la variedad de frutos que nos brinda esta estación. También están los gnomos, esos ayudantes especiales descritos en numerosos cuentos. Otro tipo de figuras podrían ser los animales de madera, de fieltro o lana cardada,… la imaginación y creatividad es infinita.

Arte: una postal o una acuarela de los colores de la estación también transmiten la belleza y sentir de la misma.
Una vela: las velas dan calidez a nuestro corazón además de alumbrarnos el camino. Una vela en una mesa de estación de Otoño nos alumbra el camino en este recogimiento donde la oscuridad se hace cada vez más visible. Ésta la encendemos cada día cuando al terminar el día contamos un cuento o un teatrillo relacionado también con la estación.

Otoño de luz menguante
de lluvia, viento y color
son tu capa y tu turbante.
Otoño menguante”

Es importante que los niños y niñas entiendan que los objetos están destinados para estar en este espacio, que no se pueden sacar de aquí para jugar, o mezclar con otros de otras estaciones. Además debemos tener en cuenta la edad de los niños y niñas, para ir de lo mesas simples a más complejas.

Celebrando el valor de nuestr@s niñ@s

Celebrando el valor de nuestr@s niñ@s

Jana Cabrera, maestra del aula de Primaria

Durante el comienzo del otoño la luz empieza a menguar: todas la energías que durante el verano hemos puesto en el exterior y la expansión empiezan a recogerse. Comenzamos un nuevo ciclo, donde la estructura “habitual” empieza a establecerse y el ciclo natural comienza a invitarnos a recogernos y a dedicarnos más a nosotros, vemos que los días son más cortos, el cambio de tiempo…

Ésto hace que comencemos a contactar mas con nosotros mismos y con nuestros “dragones”: miedos, inseguridades, inquietudes que a todas y todos nos acompañan.

Es por ello que esta época es un tiempo de valor, para poder acercarnos a nosotros mismos, contactar con nuestros “Dragones” y a través de la Luz de la Conciencia tenerlos “dominados” para que no se adueñen de nosotros y nos dominen, sino que la Luz de la conciencia y el amor estén por encima de ellos.

En las escuelas Waldorf se celebran las pruebas de Valor de MIcael. Micael como arquetipo de la Luz en este tiempo de otoño, Luz que domina al dragón.

Las pruebas de valor, son saltos en un puente, pruebas de equilibrio, silencio, escalar “montañas”, atravesar “grutas”: a través de una narración las pequeñas y pequeños se convierten en valientes caballeros que atravesarán estas pruebas para finalmente hacerse con la Luz del bien y el amor que les acompañará siempre.Obviamente a los pequeños no les hace falta la explicación anterior, que es solo para adultos, ellos ya lo atraviesan y lo sienten mucho más internamente, están más en conexión con la naturaleza que también somos nosotros. De echo, el día anterior solos y por su propia iniciativa jugaron a pruebas de valor creadas por ellos mismos, sin aún conocer las que vivimos al dia siguiente.

Fue precioso ver a los niños y niñas emocionados, concentrados en atravesar las pruebas y superarlas, aumentando cada vez su fuerza y valor. Pero lo mas bello fue sentir la “espiritualidad innata”, de la que tanto nos hablan en Waldorf, de las niñas y niños, la religiosidad en los actos, la concentración en las velas, la entrega al momento, la devoción a lo que estaban sintiendo… fue realmente emocionante.

Euritmia para adultos

Euritmia para adultos

CURSO DE EURITMIA PARA ADULTOS

TODOS LOS MIÉRCOLES

DE 16.30 A 17.30

CUOTA MENSUAL: 40 EUROS

TALLER SUELTO: 15 EUROS

Para más info contacta aquí

Protección de datos

2 + 14 =

Clases impartidas por Caridad Jiménez, Licenciada en Euritmia Artística y Pedagógica.

BENEFICIOS QUE APORTA LA EURITMIA

  1. Armoniza cuerpo, alma y espíritu, ayudando en la salud integral del ser humano en sus aspectos: físico-vital, emocional-mental y moral-espiritual, desarrollando nuevas facultades para pensar, para sentir y para moverse y actuar en la vida con seguridad y dominio de sí mismo.
  2. Mejora nuestra capacidad innata de movimiento, armonizando los dos hemisferios cerebrales y creando nuevas conexiones neuronales, por lo que amplía la neuroplasticidad, y con ella, aumenta también, entre otras cosas, la orientación e inteligencia espacial y la capacidad para el lenguaje.
  3. Mejora el ritmo vital y musical permitiendo una sabia gestión del tiempo en el día a día.
  4. Desarrolla nuestra sensibilidad y amplía la memoria, agilizando los recuerdos. De esta manera, nos permitimos disfrutar de los recuerdos positivos y aprendemos a mirar los negativos, encontrando en el presente, el valor de transformarlos en acciones positivas.
  5. Mejora y equilibra nuestra actividad nerviosa. Suelta las tensiones acumuladas en el cuerpo y en el alma, haciéndonos más ecuánimes, y por tanto, más capaces de vencer el estrés, mejorando también el sueño.
  6. Amplia la capacidad de atención, de concentración y de aprendizaje.
  7. Facilita el trabajo en grupo, activando la “escucha” y la capacidad social humana de cuidarnos mutuamente.
  8. Amplía la consciencia, la creatividad, la capacidad de visualizar y, va desarrollando el pensar imaginativo, inspirativo e intuitivo. Empezamos a entendernos y comprendernos mejor, a nosotros mismos y a nuestros semejantes.
  9. Ayuda a conectar con nuestro ser esencial; con el Microcosmos que somos y con el Macrocosmos al que pertenecemos. Facilita una visión-misión espiritual cósmica.