Cuando se enciende nuestra luz interior

Cuando se enciende nuestra luz interior

Ha llegado noviembre, un momento en el que los días son más cortos, las hojas de los árboles vestidas de oro empiezan a caer y reflejan los últimos rayos de sol que recibieron para, poco a poco, ir cubriendo el suelo de colores marrones, amarillos y rojos.

Es en este momento cuando la luz de fuera va apagándose, cuando tenemos que encender la luz de nuestro interior. Este es el significado del farol, que nos hace personas portadoras de luz y calor al mundo, y que celebramos en la fiesta de mediados de noviembre. El farol representa la luz interior que llevamos dentro y que podemos vivenciar con el farol que cada niño lleva durante el
paseo por el jardín de la escuela que se realiza en la fiesta. Si confiamos en esa luz interior, ella guiará bien nuestros pasos hasta la época en que la luz exterior comienza a aumentar.

En las semanas previas a esta fiesta, hemos estado preparando el farol que nos ha acompañado en nuestro paseo ese día tan especial. Cada niño, desde maternal hasta primaria, ha elaborando con mucho cariño todo lo que se ha usado para montar nuestro farol, la acuarela pintada por ellos, el aceite que lo pinta, la trenza como asa que permite coger el farol… Incluso los más mayores de infantil han ayudado a los pequeños de maternal a hacer la trenza de sus faroles. Los niños y niñas han cocinado galletas y bizcochos que han compartido en una rica merienda en convivencia con las familias.

Se ha iniciado la celebración con un teatrillo de mesa contado por las maestras, con mucho cariño, para el disfrute de todos. Después se han entregado los farolillos a los niños y las niñas y todos juntos hemos dado un paseo por el jardín de la escuela cantando las canciones de esta fiesta.Tras esta ronda de canciones y paseo, hemos degustado los ricos alimentos cocinado por los niños y niñas  con mucho amor.

La mesa de estación: ha llegado el otoño

La mesa de estación: ha llegado el otoño

POR LUCÍA GONZÁLEZ POSADAS, MAESTRA DE INFANTIL

Después de un verano lleno de luz, calor, actividad, expansión, éste ha llegado a su fin y ahora mente y cuerpo nos piden viajar hacia el interior, llega el momento del recogimiento, de la calma, de detenerse, de escuchar.

En Córdoba las pocas lluvias del otoño han ayudado a madurar las flores y los frutos que con la sequía del verano no pudieron. La oscuridad de la noche se anuncia cada vez más temprano, parece que la naturaleza decae, aunque en realidad se está preparando para descansar el largo invierno y florecer la siguiente primavera.

Para ayudar a los niños/as a interiorizar el ritmo anual y hacerles partícipes de cómo va cambiando por el paso de tiempo, en la Pedagogía Waldorf, nos ayudamos de la mesa de estación.

¿Qué es una mesa de estación?
Es un lugar o un rincón (ya sea en casa o en la escuela) que nos brinda la oportunidad, a grandes y pequeños, de conectar con el ciclo anual y sus estaciones. Cuando traemos el mundo exterior al interior (ya sea en nuestro hogar o en nuestra escuela) creando una mesa de estación con colores y elementos naturales, sin el uso de las palabras, los niños/as aprenden a valorar y apreciar las muchas maneras en las que la naturaleza de su entorno se expresa y cambia, de ahí que puedan experimentar conscientemente el ritmo del año.

¿Qué elementos podemos incluir?
En primer lugar lo primero que debemos hacer es observar la naturaleza, dar paseos, salir al campo, al bosque, a la playa…pues observando la naturaleza sabremos qué elementos incluir de cada estación en nuestra mesa. Además anímicamente nos ayudará a deducir qué es lo que nuestro cuerpo y mente necesita en cada momento, solo tenemos que estar muy atentos.

Una mesa o estante especial de la clase. Este rincón siempre ha de ser el mismo, para que cree rutina y los niños y niñas sepan a dónde acudir cuando lo quieran visitar.

Telas: éstas se pueden colocar sobre la mesa o servir como un fondo. Lo ideal es que sean de colores y texturas suaves (algodón, seda, terciopelo,…). Los colores de las telas son muy importantes, pues vienen a expresar el estado de ánimo de la estación. Los colores más representativos para el otoño son el rojo, el marrón y el naranja.

Elementos naturales: se trata de esos elementos naturales más representativos de cada estación. Éstos pueden ser troncos, piñas, un florero con ramas o flores de temporada, bellotas, piedras preciosas,…También están los frutos que nos recuerdan, en este caso, que ya ha llegado el Otoño, esto es trigo, granada, calabaza,…

Figuras: hay muchas figuras que se pueden poner en la mesa de estación que reflejan el ritmo anual y las festividades que vivimos en nuestro entorno. En nuestra mesa de estación de Otoño de la escuela tenemos a Madre Tierra representando la gratitud de ésta ante la variedad de frutos que nos brinda esta estación. También están los gnomos, esos ayudantes especiales descritos en numerosos cuentos. Otro tipo de figuras podrían ser los animales de madera, de fieltro o lana cardada,… la imaginación y creatividad es infinita.

Arte: una postal o una acuarela de los colores de la estación también transmiten la belleza y sentir de la misma.
Una vela: las velas dan calidez a nuestro corazón además de alumbrarnos el camino. Una vela en una mesa de estación de Otoño nos alumbra el camino en este recogimiento donde la oscuridad se hace cada vez más visible. Ésta la encendemos cada día cuando al terminar el día contamos un cuento o un teatrillo relacionado también con la estación.

Otoño de luz menguante
de lluvia, viento y color
son tu capa y tu turbante.
Otoño menguante”

Es importante que los niños y niñas entiendan que los objetos están destinados para estar en este espacio, que no se pueden sacar de aquí para jugar, o mezclar con otros de otras estaciones. Además debemos tener en cuenta la edad de los niños y niñas, para ir de lo mesas simples a más complejas.

Celebrando el valor de nuestr@s niñ@s

Celebrando el valor de nuestr@s niñ@s

Jana Cabrera, maestra del aula de Primaria

Durante el comienzo del otoño la luz empieza a menguar: todas la energías que durante el verano hemos puesto en el exterior y la expansión empiezan a recogerse. Comenzamos un nuevo ciclo, donde la estructura “habitual” empieza a establecerse y el ciclo natural comienza a invitarnos a recogernos y a dedicarnos más a nosotros, vemos que los días son más cortos, el cambio de tiempo…

Ésto hace que comencemos a contactar mas con nosotros mismos y con nuestros “dragones”: miedos, inseguridades, inquietudes que a todas y todos nos acompañan.

Es por ello que esta época es un tiempo de valor, para poder acercarnos a nosotros mismos, contactar con nuestros “Dragones” y a través de la Luz de la Conciencia tenerlos “dominados” para que no se adueñen de nosotros y nos dominen, sino que la Luz de la conciencia y el amor estén por encima de ellos.

En las escuelas Waldorf se celebran las pruebas de Valor de MIcael. Micael como arquetipo de la Luz en este tiempo de otoño, Luz que domina al dragón.

Las pruebas de valor, son saltos en un puente, pruebas de equilibrio, silencio, escalar “montañas”, atravesar “grutas”: a través de una narración las pequeñas y pequeños se convierten en valientes caballeros que atravesarán estas pruebas para finalmente hacerse con la Luz del bien y el amor que les acompañará siempre.Obviamente a los pequeños no les hace falta la explicación anterior, que es solo para adultos, ellos ya lo atraviesan y lo sienten mucho más internamente, están más en conexión con la naturaleza que también somos nosotros. De echo, el día anterior solos y por su propia iniciativa jugaron a pruebas de valor creadas por ellos mismos, sin aún conocer las que vivimos al dia siguiente.

Fue precioso ver a los niños y niñas emocionados, concentrados en atravesar las pruebas y superarlas, aumentando cada vez su fuerza y valor. Pero lo mas bello fue sentir la “espiritualidad innata”, de la que tanto nos hablan en Waldorf, de las niñas y niños, la religiosidad en los actos, la concentración en las velas, la entrega al momento, la devoción a lo que estaban sintiendo… fue realmente emocionante.

Euritmia para adultos

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BENEFICIOS QUE APORTA LA EURITMIA

  1. Armoniza cuerpo, alma y espíritu, ayudando en la salud integral del ser humano en sus aspectos: físico-vital, emocional-mental y moral-espiritual, desarrollando nuevas facultades para pensar, para sentir y para moverse y actuar en la vida con seguridad y dominio de sí mismo.
  2. Mejora nuestra capacidad innata de movimiento, armonizando los dos hemisferios cerebrales y creando nuevas conexiones neuronales, por lo que amplía la neuroplasticidad, y con ella, aumenta también, entre otras cosas, la orientación e inteligencia espacial y la capacidad para el lenguaje.
  3. Mejora el ritmo vital y musical permitiendo una sabia gestión del tiempo en el día a día.
  4. Desarrolla nuestra sensibilidad y amplía la memoria, agilizando los recuerdos. De esta manera, nos permitimos disfrutar de los recuerdos positivos y aprendemos a mirar los negativos, encontrando en el presente, el valor de transformarlos en acciones positivas.
  5. Mejora y equilibra nuestra actividad nerviosa. Suelta las tensiones acumuladas en el cuerpo y en el alma, haciéndonos más ecuánimes, y por tanto, más capaces de vencer el estrés, mejorando también el sueño.
  6. Amplia la capacidad de atención, de concentración y de aprendizaje.
  7. Facilita el trabajo en grupo, activando la “escucha” y la capacidad social humana de cuidarnos mutuamente.
  8. Amplía la consciencia, la creatividad, la capacidad de visualizar y, va desarrollando el pensar imaginativo, inspirativo e intuitivo. Empezamos a entendernos y comprendernos mejor, a nosotros mismos y a nuestros semejantes.
  9. Ayuda a conectar con nuestro ser esencial; con el Microcosmos que somos y con el Macrocosmos al que pertenecemos. Facilita una visión-misión espiritual cósmica.
Por qué y cómo dejar a tus hij@s en el cole sin llorar

Por qué y cómo dejar a tus hij@s en el cole sin llorar

ARTÍCULO DE MARINA GARCÍA, MAESTRA WALDORF DE MATERNAL

¿Es tan importante acompañar a los pequeños en su adaptación al aula de maternal?

Esta es la etapa que necesita un cuidado más especial y más delicado con la separación del niño/a y su referente de apego seguro, ya que con menos de tres años el niño o la niña todavía no es consciente de su “yo”, es decir, todavía no es consciente de que es un ser independiente de su madre. De hecho no es hasta los tres años que se empieza a denominar a sí mismo o a sí misma “yo”, veréis que los niños y niñas menores de 3 años se denominan a sí mismos y sí mismas por su nombre o en tercera persona (esta edad es orientativa, ya que cada niño o niña es un universo entero y pueden empezar a denominarse “yo” con dos años y medio o con tres años y medio).

Por esta razón es que el niño o la niña hace un arduo trabajo cuando se queda solo o sola en el aula, ya que tiene que empezar a convivir con otros niños y niñas que no son sus hermanos o hermanas y tiene otra persona referente a la que acudir: tiene que sentir quién soy yo, dónde está y dónde acaba mi cuerpo y empieza el del otro…

Con menos de tres años una niña o niño es capaz de sentir la emoción que siente su madre, también su padre pero con menos intensidad. Cuántas veces habremos llegado enfadadas a casa por cualquier razón y acto seguido nuestro pequeño se ha puesto también de mal humor. O a la inversa, cuántas veces estamos radiante de felicidad y nuestra niña o niño también lo está.

Por este motivo cuidamos también mucho en la adaptación a las mamás y papás, que se sientan como en casa. Sabemos que dejan a su mayor tesoro y no es fácil dejarlo con una persona desconocida. De ahí la importancia de la adaptación y de las familias dentro del aula: para que se creen vínculos entre las familias y la maestra, y para la niña o niño sea como ir a casa de su tía, para que las familias confíen en que sus hijos o hijas van a estar bien atendidos, que la persona con quién se quedan es una persona en la que pueden confiar. Esa calma, esa confianza, esa seguridad se le transmite al niño o niña que así se quedará bien. Se lo transmitimos sin palabras, no son necesarias las extensas explicaciones a estas edades, ellas o ellos ya lo sienten sin necesidad de palabras ya que son muy sensitivas y sensitivos.

¿Se puede conseguir una separación sin llantos?

Por supuesto que sí. Pero también es normal y sano que se llore en el momento de la separación, si es necesario. Una separación cuesta: me cuesta a mí separarme de mi familia que vive en otra cuidad, imaginémonos a ellos y ellas que su mamá y su papá son su mundo. Esto también depende de la personalidad y el temperamento del niño o de la niña, de cómo haya pasado la noche, de muchos factores. Pero siempre es mejor que si lo necesita suelte y llore. Llorar es una de las pocas herramientas que todavía tiene para comunicar sus emociones. Es labor de la maestra comunicar a las familias cuándo ha dejado de llorar. Pero, si se alarga el llanto y se convierte en un llanto inconsolable, se avisará a la familia y que vuelva a por él o ella. Yo, como maestra, alguna vez que ,ya avanzado el curso, una niña o niño ha llorado en la separación, he invitado a la mamá o al papá a que se quedase detrás de la puerta y escuchase que no le dura el lloro ni un minuto, porque solo es en el momento de la separación. Tanto familia como escuela queremos lo mejor para el niño o la niña: su bienestar en todos los niveles, también y primordialmente, en el nivel emocional.

Sin embargo hay otras niñas o niños que directamente dicen “adiós mamá un besito” y le cierran la puerta. Éstos suelen ser la mayoría de los casos cuando se ha hecho un buen acompañamiento por parte de las familias y de la maestra, un buen trabajo en equipo por el bienestar del niño o la niña.

A partir de los tres años, cuando los niños y niñas ya se reconocen a sí mismos y mismas como “yo”, es todo más sencillo. Ya empieza un juego más social, empiezan a interactuar más con las demás niñas y niños y es más fácil despedirse de su mamá o papá.

Añadir también que los niños y niñas no tienen concepto de tiempo, lo mismo les da cinco minutos que cinco horas. A estas edades tienen concepto de ritmo. De qué va después de qué. Por ejemplo, después de dormir sale el sol. El ritmo es uno de los pilares de esta pedagogía ya que les aporta seguridad y calma. Una vez entran en el ritmo saben perfectamente lo que va a pasar, no se tienen que preocupar de nada más que de jugar y de sacar todo lo que tienen que sacar de ellas mismas y ellos mismos. Es por esto que una vez que interiorizan el ritmo del día a día en el aula, les es mucho más fácil despedirse de su mamá o papá, saben que volverá después del cuento, después de comer o después del momento que les hayamos dicho.

A continuación dejo algunos consejos para seguir durante la adaptación:

  • Despídete SIEMPRE. Siempre que vayas a irte del aula despídete de él o ella. No desaparezcas cuando esté entretenida o entretenido jugando, porque conseguirás que no quiera jugar ni relajarse nunca por lo siguiente: “si en cuanto me descuido mi mamá o mi papá se va, ¡no me voy a descuidar!” Y así conseguiremos que esté en tensión y alerta. Cosa que a la larga puede perjudicar a su rendimiento cognitivo. Los niños y niñas tienen que jugar y despreocuparse de lo demás.
  • Una vez te despidas y le digas adiós, una vez hayas decidido que te vas, tienes que irte. Puede sonar muy brusco pero tiene su explicación. Si has decidido que ya te vas y se lo has dicho y la niña o el niño te dice “no quiero que te vayas” y te quedas, cometes entonces doble error. Primero: le muestras que las decisiones que tomas con firmeza pueden ser fácilmente cambiadas. Cosa que para el futuro no será beneficioso. Y segundo: que él o ella puede elegir por mí, persona adulta y con rigor para decidir sobre mi vida. Volviendo a lo mismo: cuando la niña o el niño sea adulta o adulto, si ese es el ejemplo que le damos, otras personas podrán decidir por ella o él en el futuro.
  • Cuando te vayas dile que volverás después del cuento, después de comer, después de algún momento del ritmo del aula en el que vayas a venir. Porque si le dices que vienes a las dos, a él lo mismo le va a dar. Sin embargo, si le dices que vuelves después del cuento eso le da seguridad: sabe perfectamente que después del cuento estará ahí su mamá o su papá, como le había dicho.
  • Habrá días que te dirá “no quiero ir al cole”, es normal. También hay veces que no queremos ir a trabajar, veces que no queremos ir a ver a la familia, veces que no nos apetece nada más que estar en casa y rascarnos la barriga. Pero ahí estás tú, adulta firme que muestra seguridad a su hijo o hija y le dice “claro, quieres estar en casa jugando con mamá y papá ¿verdad?, pues no te preocupes que después del cole y después de mi trabajo jugaremos juntos”. Seguimos con el ejemplo, si queremos que nuestras hijas o hijos sean personas seguras de sí mismas, habrá que transmitírselo con nuestro ejemplo. Es normal que nos vean dudar, pero no sobre decisiones que hemos tomado por su bienestar y el nuestro.
  • Tranquilidad, calma y mucho amor. Acompañar este momento de tu pequeño o pequeña es una maravilla. No te preocupes por el tiempo que puedas acompañarlo o acompañarla. Si solo puedes una semana por motivos de trabajo no te preocupes, todo irá bien. Los niños y niñas se adaptan mucho más rápido que los adultos y adultas a las nuevas situaciones.
  • Confía en tu hija o hijo. Es un ser maravilloso, capaz de hacer todo lo que se proponga, aunque la veas pequeña o pequeño, es una semilla con todo por descubrir y será acompañada con mucho respeto y sobre todo mucho amor. Florecerá y será una persona que hará un mundo mejor.
  • Confía en ti. No eres una mala madre o mal padre por querer tiempo para ti, por necesitar tiempo para ti. Cuídate tanto o más que a tu hijo o hija, porque si no te cuidas tú, no podrás cuidar a nadie como te gustaría. Además, los niños y las niñas aprenden por imitación, qué mejor que darle el ejemplo de que te cuidas y valoras tu tiempo para que él o ella, el día de mañana, se cuide y se valore.

Donde mejor están los niños y niñas con menos de tres años es con su familia pero a causa de este loco mundo en el que vivimos y a las dificultades de conciliación laboral y familiar qué mejor que estar en una escuela que vela por su bienestar emocional.